Cuando abrí la caja me quedé impresionada, mucho. En ella solo había un sobre.
Me quedé paralizada al ver de lo que se trataba.
Mi abuela había comprado dos billetes de avión a Inglaterra, y había dejado
una carta, muy pequeña. Disfruta de esto, cumple tus sueños,
te lo mereces, tu abuela siempre estará contigo. Decía el
pequeño papel. Lloré. Miré la fecha y justamente era para el día de mi
cumpleaños, lo tendría pensado desde hace tiempo. Quedaban dos
semanas y aunque ella ahora no estaba conmigo, si que lo estaba en mi
corazón y seguro que le encantaría que yo fuera a ese viaje, de
echo, es solo de ida.
Y eso iba a hacer, me iba a ir, cumplir mi sueño y poder ver a papá.
Me dormí pensando en ella, en lo mucho que la quería y en todo lo que la
echaría de menos.
Casi dos semanas después...
- ¿Quién es? - pregunté al teléfono
- ¡Hola! Soy María – me contestó
- ¿A QUÉ NO SABES DÓNDE VOY?
- No – contestó confusa
- ¡A INGLATERRA!
- Dios, ¡felicidades! - me dijo
- No, tú vienes conmigo, ya tienes los 18 así que prepara las maletas que
nos vamos mañana.
- ¡QUÉ!, ¿¡PORQUÉ NO ME HAS AVISADO ANTES!?
- Para darte la sorpresa, bueno adiós que están pegando en la puerta.
Bajé a abrir y me encontré a Alex. Él había sido mi mejor amigo desde que
llegué al instituto, nos lo contabamos todo. Siempre ha estado ahí
cuando le he necesitado y yo siempre he intentado estar con el en los
malos momentos, cuando los amigos escasean y te das cuenta de quien
estará a tu lado siempre. Su piel era oscura, como su color de ojos
y de pelo. Y gracias a dios no era el típico chulo que se cree más
que nadie por estar en el equipo de fútbol del instituto ni tampoco
era el friki que se tiraba todo el santo día pegado a un libro.
Era el capitán del equipo de fútbol, pero no era idiota ni estúpido como lo habían sido los demás. Y le encantaba leer, pero no estaba enganchado
siempre a un libro. Típico chico guapo, sensible y con buena
personalidad.
- ¡Hola! - dije dándole un abrazo
- ¿Cómo estás? - dijo entrando
Me quedé paralizada al ver de lo que se trataba.
Mi abuela había comprado dos billetes de avión a Inglaterra, y había dejado
una carta, muy pequeña. Disfruta de esto, cumple tus sueños,
te lo mereces, tu abuela siempre estará contigo. Decía el
pequeño papel. Lloré. Miré la fecha y justamente era para el día de mi
cumpleaños, lo tendría pensado desde hace tiempo. Quedaban dos
semanas y aunque ella ahora no estaba conmigo, si que lo estaba en mi
corazón y seguro que le encantaría que yo fuera a ese viaje, de
echo, es solo de ida.
Y eso iba a hacer, me iba a ir, cumplir mi sueño y poder ver a papá.
Me dormí pensando en ella, en lo mucho que la quería y en todo lo que la
echaría de menos.
Casi dos semanas después...
- ¿Quién es? - pregunté al teléfono
- ¡Hola! Soy María – me contestó
- ¿A QUÉ NO SABES DÓNDE VOY?
- No – contestó confusa
- ¡A INGLATERRA!
- Dios, ¡felicidades! - me dijo
- No, tú vienes conmigo, ya tienes los 18 así que prepara las maletas que
nos vamos mañana.
- ¡QUÉ!, ¿¡PORQUÉ NO ME HAS AVISADO ANTES!?
- Para darte la sorpresa, bueno adiós que están pegando en la puerta.
Bajé a abrir y me encontré a Alex. Él había sido mi mejor amigo desde que
llegué al instituto, nos lo contabamos todo. Siempre ha estado ahí
cuando le he necesitado y yo siempre he intentado estar con el en los
malos momentos, cuando los amigos escasean y te das cuenta de quien
estará a tu lado siempre. Su piel era oscura, como su color de ojos
y de pelo. Y gracias a dios no era el típico chulo que se cree más
que nadie por estar en el equipo de fútbol del instituto ni tampoco
era el friki que se tiraba todo el santo día pegado a un libro.
Era el capitán del equipo de fútbol, pero no era idiota ni estúpido como lo habían sido los demás. Y le encantaba leer, pero no estaba enganchado
siempre a un libro. Típico chico guapo, sensible y con buena
personalidad.
- ¡Hola! - dije dándole un abrazo
- ¿Cómo estás? - dijo entrando
- Bien, muy bien, ¿te cuento algo? - pregunto impaciente
- Dime
- ¡Mañana me voy a Inglaterra con María! - dije alegre
- Vaya, no sabía nada, ¡felicidades! - dijo intetando sonreír
- ¿Qué te pasa? - dije al notar que no era una sonrisa de verdad
- Solo es que aquí... Bueno, aquí todos te vamos a echar mucho de menos, ¿cuándo vuelves? - me preguntó
- Pues no se si volveré... - dije intentando disimular una sonrisa
Es que por una parte estaba súper contenta, muy feliz. Pero me daba una inmensa rabia tener que dejar allí a mi mejor amigo. Me sentía
tremendamente mal. Y yo sabía que él también lo iba a pasar mal.
Solté una lágrima y corriendo me abrazó.
- Lo siento – dije sin soltarme
- Ey, que no pasa nada, es tu vida, mereces hacer lo que quieras con ella y a
demás seguro que vas a disfrutar muchísimo– me dijo calmándome
- Dime
- ¡Mañana me voy a Inglaterra con María! - dije alegre
- Vaya, no sabía nada, ¡felicidades! - dijo intetando sonreír
- ¿Qué te pasa? - dije al notar que no era una sonrisa de verdad
- Solo es que aquí... Bueno, aquí todos te vamos a echar mucho de menos, ¿cuándo vuelves? - me preguntó
- Pues no se si volveré... - dije intentando disimular una sonrisa
Es que por una parte estaba súper contenta, muy feliz. Pero me daba una inmensa rabia tener que dejar allí a mi mejor amigo. Me sentía
tremendamente mal. Y yo sabía que él también lo iba a pasar mal.
Solté una lágrima y corriendo me abrazó.
- Lo siento – dije sin soltarme
- Ey, que no pasa nada, es tu vida, mereces hacer lo que quieras con ella y a
demás seguro que vas a disfrutar muchísimo– me dijo calmándome
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@Vashappenin_27
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